La Fundación Empresaria para la Calidad y la Excelencia (Fundece) tomó el modelo de los grupos CREA para capacitar a propietarios de pequeñas y medianas empresas por medio del intercambio de experiencias, todo ello orientado a resolver problemas de gestión.

La iniciativa, que nació tras un convenio con el Movimiento CREA, empezó en 2015 con un grupo de ocho empresarios pyme de la provincia de Córdoba. Luego, se creó otro grupo en Buenos Aires. Y en los próximos meses se espera que se desarrollen muchos más.

 

El caso cordobés.

“Creemos que el método CREA es mucho más efectivo para las pymes que los servicios de consultoría tradicionales. El impacto que genera la recomendación de un par es muy fuerte”, indica
Federico Sedevich, director de la consultora Núcleo de Asistencia Profesional Córdoba-Cuyo y facilitador (asesor) del primer grupo Pyme creado por Fundece.
El grupo cordobés está integrado por pymes de rubros muy diferentes, que van desde la industria láctea y el transporte hasta la elaboración de snacks saludables y servicios turísticos. “Buscamos
empresas que no compitan dentro de una misma actividad”, señala Federico, quien además de realizar el curso de asesor CREA, estudió la metodología de la organización al
visitar varios grupos durante la realización de la reunión mensual.
Los aspectos tratados en cada una de las reuniones del grupo Pyme cordobés son cuestiones de gestión que involucran a todas las empresas; por ejemplo, problemas societarios, instrumentación
de planes operativos o planificación estratégica.

“Uno de los integrantes del grupo debía crear un modelo de gestión de franquicias, así que el grupo le ayudó a diseñar un modelo de estandarización de procesos que, más allá del caso
particular del interesado, luego pudiera ser utilizado por todos”, explica Federico.
La metodología de trabajo es similar a la de un grupo CREA. Se realiza una reunión mensual que comienza con una ronda de novedades. Luego el dueño de casa plantea un problema o desafío
que, con la coordinación de un facilitador, es evaluado por el resto del grupo para elaborar propuestas concretas. El costo del servicio es afrontado por los propios empresarios pyme. Es importante destacar que no se trata de una forma simple de obtener asesoramiento técnico a menor costo, sino que al ser un método de trabajo fundado en el intercambio entre pares, configura
un estado de ánimo nuevo, generoso y constructivo.
Esta es la razón de ser de la metodología CREA y de la promoción de su mejora para la búsqueda de la excelencia.
“También realizamos visitas de capacitación a compañías que nos abren sus puertas. Por ejemplo, visitamos la sede central de Unilever Argentina, donde nos explicaron cómo gestionan
los talentos en esa organización”, indica el facilitador. “Cuando comenzamos a trabajar, me pareció indicado copiar directamente la metodología CREA para no desconocer 60 años de experiencia;
posteriormente, fuimos haciendo ajustes en función de las necesidades que se presentaban”, añade.

Al finalizar cada reunión, el facilitador realiza el seguimiento de cada uno de los casos tratados para verificar el impacto de los aportes construidos en el marco de la dinámica grupal. “En
cada reunión se expone qué hizo el anfitrión del encuentro inmediato anterior con las recomendaciones realizadas por sus pares”, apunta Federico.
Además de obtener miradas diferentes por la diversidad de actividades comprendidas, el grupo también se beneficia por la amplitud generacional. “En el grupo conviven emprendedores sub-30 con otros de más de 60 años; los primeros realizan muchos aportes, especialmente en lo que respecta al potencial de las plataformas digitales, mientras que los otros contribuyen con el conocimiento logrado a través de la experiencia”, señala.
“Un empresario lácteo, por ejemplo, acaba de lanzar una plataforma on line de venta de quesos para reducir el peso de los márgenes de intermediación que suelen registrar esos productos”,
concluye Federico.
La metodología CREA parte del concepto de que cuando a la información se le agrega la experiencia, se transforma en conocimiento, y cuando el conocimiento es compartido, se facilita la toma
de decisiones que redundan en un aumento de productividad y competitividad de las organizaciones, en un ámbito en donde se prioriza la relación y la confianza.

Notas relacionadas